jueves, julio 29, 2004

Invitación al suicidio...

Ven a explorar los recovecos
de esta mente insana,
levanta polvo de sueños rotos
al borde de mi lápida...

Nada dejas en secos terrenos
que falsamente añora
esa alma podrida en mis manos,
corta un poco de vida...

Cada noche de relámpagos
rompe la morada,
toma puños de vidrios toscos,
intruce la helada...

La visión recorre los muros;
salen a ver alimañas
los restos de mil espectáculos
que al fin culminan...

Recuesta los fríos miembros
en mi carne profana,
abraza estos forzados versos
en tu epitafio suicida.
Natasha

domingo, julio 25, 2004

El elemento erótico y el vampirismo

El tema a primera instancia no se me ocurrió a mí, de hecho vi el tema en la comunidad de msn Vampiro_Talamasca. Tras leer las opiniones de los participantes y adjuntar la propia que expongo más abajo, el tema me revoloteo en la cabeza por un rato más.

Sin ser una especialista en literatura ni en ninguna otra rama, me atrevo a sacar mis propias conclusiones sobre los elementos Vampirismo y Erotismo.

A pesar de que de se ha generalizado una relación constante entre el vampirismo y el erotismo, vemos que en muchos relatos que llevan al vampiro como personaje poco o nada tiene que ver con el ambiente erótico-doloroso:

"Solo un débil llamamiento los hizo acudir a la cuna. El pequeño gemía y gemía, debatiéndose bajo la opresión de algo que parecía pesar sobre su boca, impidiéndole gritar." Fragmento de Un vampiro de Luigi Capuana.

Al igual que en El Horla de Maupassant, el elemento erótico no se presenta, sin embargo a través de la historia comprobamos que ese "espíritu" que bebe agua y mueve objetos es un vampiro.

La tendencia a la muerte seductora nubla el campo para referir a el vampiro como un portador de la mortandad, un ser que en las leyendas de la vieja Europa que causaba el miedo más profundo a los habitantes de los pueblos, así como en los Asia o en América lo provocaban sus representantes.

La erotización de la imagen vampírica sobreviene, a mi entender, quizá del poema de Goethe, La Novia de Corinto, pasando por diversos tratamientos con relatos como Deja a los muertos en paz de Raupach, pasando a la desventura del clérigo por Clarimonda en Los amores de una muerta de Gautier.

Erróneamente se ha atribuido la actual imagen del No-muerto a la novela de Bram Stoker, cómo si ésta fuere el primer contacto que tenemos con el mito.

El cine ha hecho lo propio, llevando a las masas, fantasiosas escenas de damas de cuello blanco que sucumben ante un ser siempre descrito y aparentado por un hombre de hermosas y particulares facciones. El rol de las vampiros es secundario, solo meras imágenes de adorno para una historia, toma protagónico depués con las adaptaciones de Carmilla de Sheridan Le Fanu, adoptando la No-muerta un rol de objeto sexual y seducción mortal.

Pero regresando al mito original, podemos darnos cuenta de que el trabajo de los escritores ha camuflajeado bien la verdadera identidad del sujeto que hoy es emblema de movimientos y juegos. Ya no tememos que Civatateo venga a provocar la muerte de nuestros niños, ni en Grecia se teme que las Lamias acechen en los solitarios caminos.

A final de cuentas hay perspectivas para observar y preferir, a pesar de que el erotismo es un factor desligable en el vampirismo. Esta es solo mi humilde opinión...

Natasha

PD. Esto lo dejé en www.gentebuho.com hace tiempo