domingo, marzo 21, 2004

Esa noche me diste la espalda para tomar un gran trago de bebida fermentada. Una centella atravesó mis ojos y vislumbré en la fantasía, pesadillas de seres enfermos.

Vi tu cabeza inclina y la boca negra en la base de tu nuca nació ebria... lo siguiente fueron palabras selladas a tinta en un papel cualquiera, objeto de fetiche temporal para elevar el clímax de noches y terrores mundanos, envolviendo mis sábanas con sudor onírico y hambruna de hartazgo.

Natasha

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