viernes, diciembre 26, 2008



Recontando, recapitulando, recordando.



Haciendo una revisión de este abandonado blog me encuentro con mi siempre y fiel inconstancia. Alguna vez intenté llevar diarios, diarios que solo de ello el mote tenían pues bien podrían nombrárseles semanarios o hasta anuarios.

Me gustaría publicar lo que he escrito, casi todo viejo, pero la experiencia me ha mostrado que nunca falta el mal ladrón que se lleva tus palabras y las muestra como suyas y huye cuando le encuentras cara, nombre y domicilio virtual.

Mi poca actividad literaria no sé a qué se debe; mis musas se van con mi tiempo, el tiempo se escapa entre las horas al monitor y noticias varias que se van quedando en un archivo para poder ganarse el salario y ahora una responsabilidad que asumo con gusto pero no por ello es menos desgastante, las danzas polinesias llegaron para quedarse un largo tiempo (de por vida espero) entre mis días, respiros y años.

He desvíado mi atención hacia la imagen; ya no mis fatuos intentos de recrear escenas con fotos de mala calidad... Las recientes las hago desde cero, con una idea en la cabeza que en ocasiones desemboca en otras que surgen a mitad del camino.

Curiosamente me siento devaluada en este aspecto. si bien no soy un prodigio ni sobresalgo en la materia, creo que mis trabajos con las imágenes digitales son mucho mejores que varias de las "manipulaciones de imagen" que he mostrado; sin embargo y pese a que sé que la satisfacción no proviene del exterior, mis trabajos digitales son poco menos valorados.

Hay ocasiones en las cuales me distraigo del trabajo porque algo se me cruzó por la mente, abro el photoshop, creo un nuevo documento en blanco, líneas nuevas para crear o quizá hacer mi versión sobre un concepto o bien rescato bocetos desechados de anteriores trabajos y comienzo a darles forma con esa idea que irrumpió momentos antes... Pueden pasar un par de horas entre que combino el trabajo con mi artilugio, a veces paro y continuó al día siguiente, otras no puedo irme a dormir sin haber vislumbrado parte del resultado final o bien haber dado a luz a esa idea. A veces sumo la totalidad del tiempo y aunque espaciado es bastante el que invierto en ellos: mis adefesios: desde Fishing y Phoenix hasta Lady Butterfly y mi adorado dolor de cabeza Dreamcatcher que se muestra al inicio de esta entrada.

Quise meterme entre los fractales y algunos intentos creo que han valido la pena y el tiempo pese a que los realizo con solo el photoshop y no una serie de programas que me han recomendado. Eye of the abyss en sus dos versiones es uno de los más satisfacción me ha dado junto con Infinite. Curiosamente en mi primera incursión me desvié un poco del objetivo y cree Mouth; según yo es la imagen más sugestiva que he hecho.

Creo que los que más dificultad presentaron son mis versiones de conceptos tales como El árbol de la vida, Triqueta, Metatrón, Necronomicón, no es para menos, no se trataba de hacer solo la figura y ya, sino crear los elementos para armar la figura respetando su forma original pero con mis adefesios siendo su estructura. Capas que por momentos marcaron 134 de ellas y se redujeron a 35 al finalizar; el aviso de baja memoria de la pc y la poca luz de las horas de la madrugada entre otros son factores que no se conocen.

Si les causa curiosidad conocer mis incursiones mi galería de DeviantArt es la mejor opción. Las imágenes que ven en este blog son algunas muestras, así que por favor si llegasen a gustarles y quieren usarlas en algún sitio nada cuesta pedir permiso: http://silentnatasha.deviantart.com/gallery/

viernes, septiembre 29, 2006

Malestares, pensamientos y otros monstruos que habitan bajo llave.
(Por: Ana F. Ruíz G. / Silent_Natasha)

Es increíble la cantidad de monólogos que se han quedado en el aire, grandes teorías dichas al muro vacío y otras no tan relucientes respondidas solo por el eco del propio volumen.

Reclamos de justicia con el cuello apretado y la lengua ahorcada. Exigencias de reconocimientos por la sola existencia que se van por la ventana. Imposible conseguir una mirada sin dar o hacer nada por otro individuo.

Pero aquí viene el primer pensamiento de contradicción, he dicho que no se consigue mirada alguna sin hacer algo que la provoque, pero no es haciendo algo bueno y provechoso que nos da una fugaz pupila posada en nosotros, sino que cuando se obra del mismo modo en que se nos ha mostrado recibimos no solo un par de pupilas sino también una lengua, un respingo y la iniquidad. El muro cobra vida...

La llave que cae.

Lentes de incontables graduaciones de aumento siguen nuestros pasos al obrar recíprocamente y el miedo, si ese mismo, sale a cobijarnos (aunque en cierta forma no actuamos con impulso propio sino porque se nos ha empujado a ello,) con los brazos de la pena, el encono, el temor encarnado y el silencio.

Este solo es el primer paso, el suficientemente grande y frágil para dejar salir del encierro tantos monstruos como poros poseemos.

Hace frío y tengo miedo.

El más grande de los horrores a los que se enfrenta el hombre es la soledad. Aunque no sé cuántas veces he leído, escuchado, pronunciado y demás que el ser humano nace solo, vive solo y muere solo, cuánta falacia. Imposible creerse solo en todo el contexto de la palabra: el aire y las plantas no pueden ser ignorados, los animales desde el ínfimo ácaro hasta el ave que se escucha cantar al alba y demás evocaciones son parte del ambiente del hombre y es por ello que no se está solo. Imposible.

No hay más fantasmas que los que se desean ver, no hay espíritus ni demonios ni dioses que nos socorran o maldigan, puesto que eso mismo el hombre crea y es él mismo según su esfuerzo. Creamos seres para justificar, cubrir nuestros errores y acciones e incluso asombrarnos puesto que el mundo ya ha sido explicado, rebanado, examinado y descompuesto desde la composición de su atmósfera y más allá hasta cada mineral de sus entrañas... Nada queda para maravillar, intimidar, exterminar salvo el propio ser humano o mejor dicho la mente de este.

Así como las células se descomponen en dos y éstas a su vez en otro par infinitamente, la mente tiene el poder de desprender de sí mundos, ideas e infiernos tan distintos que es incalculable saber hasta donde terminan, pues aunque la mente procreadora de la idea fenezca la semilla ya se ha incrustado en una más joven y con la capacidad de reproducirse. Las ideas son fuerza y esta fuerza no tiene medida, es el encanto que nos aterroriza.
El muro vacío. Observa y gruñe.

Infinito es el conocimiento, inacabable la creación y la miseria. Ya conocemos el muro que nos circunda, conocemos cada palmo que desconocemos; el muro crece hasta perderse en la distancia, para dejarnos en una libertad temporal e ilusoria que respiramos a bocanadas y escupimos en escorpiones que nos sitian al bajar la guardia.
El muro oye nuestro parloteo sin cesar, no hay respuesta y los sonidos se pierden contra su espalda sin importar que las palabras emergidas nos hayan perforado la boca cosida con canevá y cáñamo. Sin importar que nos desangremos en el camino. Síndrome del muro vacío, el dolor de la ignorancia se hace presente, nace el encono, y el muro se erige tres mil metros más alto. Las ideas, aunque de naturaleza casi inmortal se destruyen contra sus piernas.

Mil y un discursos caídos y no hay quien se moleste por colocar la fecha del deceso. Un ojo entre el dedo gordo de mi pie izquierdo y la tierra de cementerio... El muro ha mostrado al fin su ojo, la ira se ha desatado y su garganta emite un bramido que encoge mi ser.

Soporta, no más reproches.

Me declaro el ángel que se apuñala las muñecas, el mártir más bien villano que conspira contra el derredor. Besa mi calavera como la canción que amortigua el grito interno que no desea más destrucción que no sea el del ser mismo, Una tumba, poca tierra, no recuerdos, no resentimientos. El muro permanece en alto y su boca ha sentenciado lo que nos sepultará en el limbo

No más reproches, no más. No más gritos silenciosos y no más temblor en los labios. Rendición perpetua, se acabaron las bajas. No hay más fénix... Y lo que comenzó como un razonamiento interno se ha tornado como siempre y para siempre en el reflejo de un desahuciado espectro.

Adiós y buenas noches.

La poesía se quedó en el fondo del recipiente llamado cuerpo, se pudre en estertores y con réquiem modernos de ira se adelanta a la razón que aún pelea pese a saberse derrotada.

Liberación es la súplica, y el monstruo al que más temo no solo palpa, respira; no solo se alimenta sino que muestra sus muecas entre la sombra y el reflejo. El monstruo al más temo es que encierra mi mano diestra y se ibera en la siniestra con nuevas marcas, añejas marcas, nuevas batallas y guerras finadas.

No hay más dioses, ni conjeturas. El cerebro estallará y la tierra su alimento obtendrá, es un ciclo que se cumple sin importar cuánto se diserte sobre su diversidad. Hace frío y tengo miedo. Adiós y buenas noches, mejor no dejar pendientes y solo apagar el reproche.

Y este al fin será un epitafio que no será recordado: Adiós y buenas noches, los malestares cesaron por fin me habré liberado.

Fin.

domingo, septiembre 24, 2006

Continuación a El Elemento erótico y el vampirismo, respuesta a un foro.

Buenas lunas...

Recapitulando sobre lo que escribí, debo aclarar que estoy hasta el tope de modelos de vampiros románticos. De nuevo aclaro que esta opinión la forjé hace bastante tiempo y aún sigue presente, por supuesto no se trata de imponer ideología sino de exponer un punto de vista que difiere del que creo es mayoría.

El vampiro nació como un ser de horror, no como el ícono de moda que el mundo desea. El vampiro en sus diferentes facetas es un ser que provoca el mal, que ha sido tergiversado en una bonita raza alterna a la humana cuya única diferencia radica en la longevidad y ecosistema...

El ser vampiro no es el único que mata, se enamora, sufre, se alimenta y demás; el propio ser humano puede sufrir, matar, castigar, poseer, erotizar y encumbrarse por sobre los demás sin necesidad de ser sobrenatural.

A través del mundo de la literatura se le dotó al vampiro entre otros seres de semejante naturaleza, de características que se han vuelto casi obligatorias de como es este personaje. Se ha dejado de lado el Horror para dar paso a la fuga.

De hecho la literatura creativa podría ser una fuga de la realidad, lo he leido un par de veces en otros géneros, lo que me atrevo llamar el género novela vampírica no queda excenta de esa cualidad. Pero no por ello se debe caer ene el error de no contemplar más allá de loq ue en realidad se tiene presente.

Los vampiros riceanos no existen, jamás existirán puedo decir, son personajes ficticios que ofrecen un mundo de fuga pero que no debe despegar a nadie de la realidad. Aunque también puedo decir que los vampiros cualquiera sea su naturaleza no existen pero son también una fuga.

Pese a que son seres de mortandad, sin la mayor duda muchos afines a los modelos establecidos se decantarían en caso de preguntarles por un ser con las cualidades dictadas, mientras que otras personas como yo en todo caso preferirían algo más escabroso y cruel, quizá algo como el vampiro estelar de Robert Bloch o Kostaki de la Dama Pálida.

Porque a fin de cuentas nadie conoce y todos suponen sobre la verdadera naturaleza del ser llamado Vampiro y nadie posee la verdad absoluta sobre el mismo.

viernes, septiembre 15, 2006

Salutem!
Por: Ana F. Ruíz G. / Silent_Natasha




Un respiro más... No pasa nada, solo estoy padeciendo el mareo inicial; no tengo motivos cercanos pero he de dejarme mecer por el bamboleo cálido que entume mis manos y ardiente recorre mi esófago.

Un sorbo nada más...Ahora se vienen temblores extraños, mi mirar se pierde entre pensamientos que deberían ser desterrados. La somnolencia quiere vencer a la mente que rehúsa entregarse a una verdad manifiesta.

Un trago y matar la botella... Dudas asaltan, no hay carencia de conciencia. Se unen por sí solos los hechos y el sueño se difumina como lo que es, un efecto y defecto de vida cuando se da un alma sin razón y una razón se revuelca entre la medida y el corazón.

Una gota, un minuto, un techo de grietas burlonas... cierra los ojos, para qué escribir más. Corta las venas... Cierra las piernas de la fantasía. Abre tu seno y cae en el infierno.

Un sello más... El aroma se dispersa de la nariz a mis neuronas, el aniquilamiento preliminar está desatado. No siento mis piernas, no siento deseo, carezco de indulgencia y eso mismo solo espero.

Un embate, dos, tres... Siete embates y ha terminado. El cuerpo se reclama en condena y paga por el alma clandestinamente entregada. Gira y duerme, gira y muere, gira y se embrutece.

Una pena el brillo de la boquilla proyecta... Se ha decretado la orden de nublar lo razonable y entregarse sin resistencia a los brazos del Karat, bajar las armas drenando el llanto. Soñar y despertar con la resaca producida por el dolor de saberse... entenderse, declararse olvidada.

Salutem!

Un trago más y escribe líneas al dios que te domina. Entrega tributo y reclama tu pago en un nuevo brindis a tu reflejo, al pretérito e infortunio.

Salutem!

De todos los amantes, el mejor,
ardor e ilusión prodiga
en el paladar dispersa sabor
a paraíso prohibido, juega

con mi voluntad. Hipnotizante olor
permíteme crear la lóbrega
fantasía de la huida en tu color
caer frenética, y aguijonea

reminiscencias y hunde mi temor.
Acepta sofocante entrega
del torpe sentimiento, amor
carente de refugio, briaga
y atontada sierva del horror.
2.05 Una charla en la oscuridad.
(Por Ana F. Ruíz G. / Silent_Natasha)





Después de tomar unos tragos con sus amigos, Luis pasó a recoger algunas cosas olvidadas en casa de uno de ellos. Al llegar abrió la puerta principal del edificio con la llave que le habían dejado en su casa. Subió hasta el último piso, en el elevador pensó en pasar al sanitario de los cuartos de servicio, bebió de más. Al salir caminó diez pasos de frente y dobló a la derecha, se olvidó del sanitario a su izquierda, escuchó una melodía conforme se acercaba al cuarto de trebejos donde recogería sus cosas.

La puerta estaba entreabierta, aún así tocó:
- Pasa – la voz que lo invitaba al interior era cansada, un murmullo apenas audible con la melodía que embargaba el cuarto. All of my life I've tried so hard... Breaking my life in two

La habitación era pequeña, podía mirarse cada rincón desde la entrada, ya había estado ahí. En esta ocasión, una cortina color púrpura y gruesa tela, colocada desde la puerta hasta la ventana formaba un estrecho pasillo, apenas había luz que llegara desde la calle.

Dio un par de pasos, la cortina estaba dividida y asomó la cabeza por el portal improvisado.

- Hola, vengo por las cosas... No veo nada
- Lo siento, cierra la puerta, la llave está en la cerradura, por favor no enciendas la luz.

Una objeción se detuvo en la punta de su lengua, hizo lo que se le pidió. Al acostumbrarse a la oscuridad se dio cuenta de que un atisbo de luz iluminaba levemente la estancia, al menos podía ver siluetas. El alcohol acarició sus fosas nasales, ahí se estaba bebiendo.

- Toma asiento, solo que será en la alfombra, como sabes aquí no hay mucho espacio.
- Claro, pero se supone que solo vine por algo.
- Lo sé pero solo te robaré un poco de tiempo, espero que no te moleste demasiado. Tan solo no quiero estar sin compañía por este momento.
- Ok. Pero es raro lo que pides, pensé que no era santo de tu devoción, -y rió de su comentario- al menos que no merecía que me hablaras desde hace años.
-¿Sabes? Eso fue una tontería, no es que te odiara es solo que tenía el ego lastimado. Ya me conoces rencorosa a morir. Siempre buscando un chivo expiatorio y ahí estabas tu para ocupar el sitio de actos que no te conciernen.

Silencio entre ambas partes permite seguir escuchando la melodía de entrada... Sometimes my courage fell to my feet

- Bueno, y ¿qué haces aquí?
-Nada importante, solo disfruto mis últimos actos.
- Últimos… ¿Te vas a morir?

Espero en vano una respuesta rápida a su sarcasmo, conocía sus depresiones, sabía cada diálogo. No le dio importancia. Siempre lo mismo, aunque es duro catalogar con siempre un acto que solo ocurrió tan seriamente en una ocasión.


- Algo así. ¿Quieres un trago?
- Anda, por qué no. – Bebió, un bouquet delicioso le inundó – Es vino, no sabía que te gustara.
- Hay cosas que no se saben. A veces no te enteras de cosas tan simples cuando no le importa a nadie preguntar.
-Creo entender, pero ¿por qué me has hablado justamente a mí?
-Morbo, supongo. – Suelta una pequeña carcajada.- No, creo que es porque no tengo a nadie más y quien yo desearía que estuviese simplemente está a kilómetros y no me atrevo a llamarle.

Se oyó que bebió de algún lugar, ahora la oscuridad se percibía más y sus ojos no podían ver más que en un inicio. Tenía una sensación de angustia que crecía conforme pasaba el tiempo y la música le dotaba de un ambiente enrarecido, con gusto a desesperación. Podría quedarse, escuchar y resultar no ser nada más que otra charla larga entre licor. Podría irse y seguir la fiesta con los demás sin mencionar el asunto a nadie. Podría, quizás acabar con esa atmósfera y tomarle en brazos para hacerla despertar de un posible trance melancólico. Podría. Podría. ¿Podría?

El poco espacio comenzó a mellar sus miembros. El cosquilleo inició en la parte trasera de pierna izquierda y recorrió el camino hasta la punta de su dedo gordo. La pierna derecha quería hacer compañía a este ardor, pero fue detenida al moverse un poco, mientras su compañera seguía con ese bombardeo de pequeños alfileres picoteando una y otra vez.

Sonó una alarma, era su reloj de pulsera anunció que eran las dos de la madrugada, bastante tarde ya. Decidió hacerla hablar.

-¿Cómo te encuentras? Seguro que ya es molesto ese picor que tienes. Creo que ha sido suficiente el tiempo que me has otorgado lo agradezco mucho pero ya es hora de marcharse a descansar, ¿no lo crees así?
-¿Estás segura?- le sorprendió que ella hablara justo antes que él y lo tomó por sorpresa. La dolencia era predecible así que no le dio mayor importancia.- Creo que no es apropiado dejarte de este modo, déjame bajar a avisar que estás acá para que te lleven a tu cama.
-No es necesario, en verdad, les he dicho que me quedaría con una amiga si bajas ahora se preocuparan y ambos nos meteremos en problemas. Después de todo se supone que no te hablo y te detesto.


Respuestas a situaciones predecibles, cualquiera las piensa pero ella parecía casi adivinar lo que pasaría, tenía una cualidad para adivinar las posibilidades aunque eso lo hace cualquiera que se tome tiempo justo para pensar en lo que vendrá. Algunos lo llaman pérdida de tiempo; otros, extravagancia y unos más tener tanto miedo del porvenir que deben preverlo que encararlo como viene.

Así era ella una temerosa, adivina, una extravagante..., todas las opciones y ninguna al final de cuentas.

-Las cosas están a tu izquierda, ya las sientes ahora tómalas y vete con cuidado a tu casa por favor. – Aún no perdía ese toque de preocupación hacia los ajenos, sea como fuere pedía que uno se cuidara enfatizando el pedido.- Disculpa que no te deje encender la luz pero me duele la cabeza y no la soporto de momento.

Se oyó el ruido que produjo la bolsa al chocar con la pared, sus miembros estaban torpes y seguían doliendo. No se acercó a despedirse sabía que ella no era de las que gustaban de las despedidas con el beso de Judas.

-Gracias por las cosas, mañana paso a dejarle la llave a A... espero que estés bien.
-Lo estoy y lo estaré. Cierra con llave, puedo abrir desde dentro. Adiós.
-Adiós.

Una vez cerrada la puerta y dentro del elevador sintió un escalofrío traspasarle hasta la médula al recordar solo el “Adiós”.

A las 3 de la tarde llamó a casa de A... para saber si podía recibirle las llaves pero el teléfono nunca fue respondido. Esperó a las 5 y volvió a llamar. Le respondieron que estaba en el cuarto de arriba y él decidió ir.

Lo encontró sentado en el umbral, el rostro ensombrecido y un extraño hedor salía del interior de la habitación.

-¿Cómo estás? – Saludó como siempre – Ayer pasé por las cosas te vengo a dejar la llave.
-¿Cosas? ¿Cuáles cosas?- El tono era neutro.
- ¿Cómo cuales? Si ayer me las dio An... bueno hoy en la madrugada.
-¿Si? ¿La viste? ¿A qué hora?
- Como a eso de la 1, estaba cerca y vine. ¿Por qué esa cara?
-¿Hablaste con ella? Imposible.
-No hombre, anoche vine y estuve platicando con ella se la oía mal.

An... murió a las 00.30hrs, de un tiro en la sien, Por ello cuando él preguntó ¿Te vas a morir?, recibió como respuesta ese “Algo así”. Terminó su vida a las 2.05 a.m.

Tiempo... tiempo... tiempo...
Ha pasado mucho desde mi última entrada. A decir verdad ya casi no me gusta hacer blogs, gracias a las personitas que deciden plagiarse cuanto les gusta no precisamente porque el trabajo sea excelente, solo son unas meras sanguijuelas que buscan llamar la atención de otras.
Ya casi no recordaba como entrar aquí, de hecho gracias a Carlo recordé que tenía este espacio. Explicaré por qué.
Recién entablamos una charla sobre mi AntiRiceanismo y recordé un textoq ue ya había publicado aquí y bueno, de nuevo tomamos el teclado y con Manowar de fondo emprendemos la triunfal vuelta...

domingo, agosto 29, 2004

Transmutación


Las clases de un nuevo curso van a dar comienzo, estoy bien, no me alegra ver caras conocidas que me desprecian, pero tampoco desestimo la idea de envolverme tan bien que no me notarán y seré invisible a los ojos de esos seres. Mis profesores solo me nombrarán y levantaré el brazo para que me anoten presente, de ahí en fuera todo es rutina, creo que mejoraré este año mis calificaciones pues poco me falta para terminar la educación de bachillerato.

Pero me lastima pensar que veré a mi ex novio con una nueva chica del brazo, tan feliz y sonriente; yo no pude entender de qué manera quería que me adaptara a un mundo ruidoso de mentes envueltas en plástico y modas de pasarela. Quizá no lo amé lo suficiente.

Rebeca
12-06-69

Una mujer de esbelta figura cierra de súbito un libro con tapas gruesas de piel, que ha sostenido por más de una hora en sus manos enguantadas, una lágrima roja sorprendió al empleado de la tienda de antigüedades que le atendía y esperaba realizar una venta no muy cuantiosa, cuando ésta cayó en el guante de la dama. Sin dar mayor importancia al suceso se hizo la venta, mientras la mujer salía al tiempo que sonaban las campanillas de la puerta, el hombrecillo se miró en un vetusto espejo que lucía sobre la caja registradora, examinando su rostro, tratando de justificar aquella visión como un signo de cansancio.

A unas cuantas calles de ahí la misma mujer conducía un automóvil negro de fabricación japonesa y de modelo popular, por ello nadie reparaba a mirar en los altos de los semáforos, la gran cantidad de líquido rojo que iba tiñendo su rostro. Tal vez si alguien se atrevió a hacerlo no creyó en lo que sus ojos vieron, pero ni siquiera la propia conductora tenía sospecha de lo que le estaba ocurriendo porque su miraba solo iba y venía con la luz de las señales y a veces se desviaba a la bolsa de papel que dejó en el asiento adjunto. Qué pensaba ella en ese momento que la hacía resaltar sus movimientos robóticos al volante, sin muecas de ningún tipo, sin notar que su ropa se manchaba cada vez que ella cerraba los ojos por una fracción de segundo, casi por mera costumbre que por necesidad.

El auto viró en dirección de una carretera libre de las molestas casetas de cobro, pasó sin ninguna cautela los múltiples accidentes automovilísticos que se daban en una temporada de gran afluencia; pero que le importaba a ella manejar en medio de las ambulancias que socorrían a los heridos junto con los policías que arrestaban y tomaban las declaraciones necesarias e incluso de aquellos periodistas que se detenían en el lugar para fotografiar a los muertos y el estado de los autos. Habrá pasado una hora cuando de nuevo viró para entrar en un camino que parecía en desuso o más bien desconocido por alguien mas, el auto comenzó un violento zarandeo y este tiró la bolsa que contenía el cuadernillo que rasgó la gruesa media usada por el pie que oprimía firme el acelerador. Un último tramo de sacudidas le condujo hasta la entrada de un caserón en medio de la nada, el vehículo se estacionó dentro de la cochera apenas se abrió por completo la puerta automática; de nuevo la mujer con el rostro manchado de rojo caminó hasta la entrada y cerró a distancia el estacionamiento. Subió dos escalones, abrió la puerta con sigilo y lento movimiento casi procurando no ser escuchada desde el interior. Entró al estudio dejando que el dimmer le diera una baja iluminación, apenas suficiente para poder seguir la lectura de la compra con el anticuario, ahora se instaló en el sillón de piel negra y colocó el cuaderno en el escritorio; se veía ansiosa y no le molestaba en lo mínimo la sangre que reposaba seca en su ropa y en su rostro que parecía una máscara fúnebre. Procedió la lectura en una página escogida al azar:

Hoy no fue un día bueno para mí, justo como lo predije lo vi con una chica en sus brazos era feliz y sonreía como antes de salir conmigo. No sé por qué aún me afecta si han pasado cuatro meses desde el rompimiento y dos de ellos sin verlo, aunque parece no afectarme deseo que todo lo que le rodea sea destruido, no me importa cómo ni me interesa si este sentimiento es egoísta y cruel

SOLO QUIERO VERLO LAMENTADOSE DE SU SUERTE
Rebeca
14-06-69

Las páginas ahora figuran en blanco, esa fue la última anotación de un total de 100 días que habían sido descritos con pocos detalles y casi siempre los mismos pensamientos de soledad y olvido, rencor y deseos de venganza dirigidos a varias personas. Unas manos pálidas pasaron todas las hojas del cuaderno con desespero hasta que se topo con una página usada que ya no pertenecía al grupo de muchas otras que se conservaban limpias. Los ojos marrones se posaron sobre la caligrafía de colegiala absorbiendo las iniciales enlistadas, sus manos se tensaron y rasgaron por la mitad aquella hoja de papel al llegar a ciertos caracteres: J. H. P.

La luz aumentó su intensidad haciendo reaccionar a la lectora que se levantó apresurada sin mover antes al sillón lo que le provocó recibir un golpe frío en ambas piernas que le hizo retomar asiento. Un personaje masculino caminó despacio hasta llegar detrás el sillón, colocó sus finas manos en los hombros de la mujer:

Veo que has obtenido algo de valor, ¿cierto Rebeca? Pero no entiendo como has podido descuidar tu aspecto de manera tan horrible- Su voz era melodiosa y grave, seductora, embriagante al punto de no sentir la presión que sus dedos ejercían en sus hombros- Muéstrame tu presea, pero no esperes que te felicite hasta no ver como concluye esta expedición que realizaste sin mi permiso y compañía.

Lávate esa cara, pierdes toda gracia cuando estas sucia. Hablaremos de algo más importante después de tu aseo, ahora vete. —La presión desapareció, una palmada le instó a levantarse mientras observó como la mano del hombre tomaba el cuaderno sin que pudiese ella ejercer alguna acción para impedirlo. – No te preocupes por esto, yo lo cuidaré mientras vuelves. Y arréglate para salir de nuevo, en el camino hablaremos de esto. — El cuaderno provocó un golpe seco en la fina madera de cedro que constituía al mueble.

Rebeca subió maquinalmente las escaleras, en su mente solo pasaban momentos antes de su nueva existencia, para ella era doloroso saber que por fin llevaría a cabo esas amenazas escritas en su diario de escolar; sin embargo su dolor no era por quienes figuran en el, si no más bien por tener que rememorar todo el pasado después de haberlo olvidado tras el cambio. El hombre del estudio le había “regalado” la oportunidad de volverse algo poderoso, más no porque ella lo mereciera o por ser una escogida, solo fue que en un momento de debilidad de corazón, se encontró en el mismo lugar que él. Se podría decir que fue el trueque perfecto.

Al llegar a su habitación eligió la ropa que se pondría, caminó hasta el baño y abrió la llave de agua fría de la regadera enseguida se introdujo. El agua casi podría haber enfermado a un hombre de inmediato, pero hace mucho tiempo que esta mujer no diferenciaba mucho el frío o el calor, pero jamás podría volver a ser lo mismo tomar una ducha caliente sin el riesgo a que el calor acelerara la descomposición de su cuerpo.

Mientras limpiaba la sangre de su cara y cuello sonrió al pasarle por la mente sus fantasías de convertirse en un ser de oscuridad como los vampiros; la alimentación de estos morbosos sueños provenía de libros que compraba con grandes esfuerzos a escondidas de su madre o bien que sacaba de la biblioteca e incluso de aquellos que le prestaban los tomos para leerlos en un par de días. Ahora comprendía que ella también era un ser de la comunidad oscura, que se erige a los muertos vivos, fantasmas y magos de los que leyó con avidez, buscando modos de conjurarlos, de ofrecerse como un miembro más y que siempre le fueron negados. Vaya que era una ironía la forma en que llegó a ser parte de algo que ni siquiera ella conocía y esta conversión no fue romántica como esas novelas describían, no fue elegida por una cualidad, ni observada durante años por un inmortal para convertirse en su amante compañera; no, su rol solo fue estar presente y cualquier persona podría haber estado allí.


Hoy comienzo de nuevo a escribir mis memorias, con la esperanza de que lleguen a manos de la persona que sea destinada para estar conmigo por el resto de nuestras vidas. Pero también tengo miedo de que esa persona jamás llegue y ocurra con este cuaderno lo mismo que ocurre en una película, esa donde solo el diario sobrevive y unos jóvenes lo encuentran y leen, emocionándose con las historias que el autor relata, solo para llegar al fin y saber que no tuvo un final feliz.

Quiero dejar mis palabras como un testimonio de que en la vida no todo es rosa y algunas veces me dan ganas de dejar de vivir, aún no lo intento y no sé si tendré el valor.

Rebeca
12-01-69

Joel emitió un sonido parecido a una risita burlona al terminar la lectura de la primera página del diario de Rebeca. O tal vez no era de burla, podría haber sido una reacción al recordar su propio pasado antes del cambio que le ofreció a la chica en aquella noche de actos violentos, donde en lugar de tomarla para sí la compasión hizo espacio para un acto benéfico. Este error le habría costado la vida de no haberse desatado aquel fenómeno de causa no natural que dejó tantas fuentes de vida a su alcance.

Él caminó hasta donde le esperaba la chica engalanada conforme a su compañero, le ayudó con el abrigo y salieron de vuelta a la ciudad. Durante el camino el aire acondicionado permaneció encendido, al punto más frío, ellos parecían estar mas que a gusto con el pequeño lujo que les ofrecía la tecnología. Pocas palabras salieron de sus bocas, nadie quería tocar aún el tema de la salida de Rebeca sin la compañía y protección de Joel, era como si desearan solo disfrutar el espectáculo al que se dirigían sin tener complicaciones antes de llegar.

El auto se detuvo en la entrada principal del Bosque, lugar donde se presentaría El lago de los cisnes. Rebeca había deseado tanto ver esta obra en aquel lugar, sus ojos brillaron y recordaron; esta obra sería representada en un escenario natural el mismo lago que era famoso por ser el más grande y visitado al sur de la ciudad donde se encontraban. Cada año la compañía de teatro acaparaba la atención de políticos, luminarias de televisión y personas adineradas, a pesar de que el lugar no cubría las expectativas del teatro de B. A., los boletos se agotaban en cuestión de dos días.

La luna brillaba como un frágil rasguño, el aire frío rozaba las caras de todos los presentes, las mujeres dudaban en quitarse los guantes mientras los caballeros trataban de ocultar las suyas estrechando las manos de cuanto conocido se les acercaba. Una representación sublime de hipocresía y veneno fue lo que disfrutaron antes de que comenzara la obra, y con ello buscaban lo que sería su próxima fuente de vida, como lo venían haciendo hace años.

Divisaron pronto a los prospectos, al término del primer acto se presentaron ante ellos ganando su confianza de primera impresión. Compartieron con ellos los asientos contiguos luego de que una de estas personas despachara a quienes los acompañaban a los lugares que Rebeca y Joel dejaron vacíos, cosa que no tomaron con mucho agrado.

Al fin concluyó la obra, tan excelsa como la crítica periodística había anunciado, casi hace que de nuevo Rebeca derramara lágrimas rojas, pero gracias a su vigilante compañero logro contenerse porque de otro modo su naturaleza infrahumana se hubiese revelado. La conversación con sus nuevas presas se tornó aún mas amena al llegar a un bar Barón Rojo, donde pidieron la mesa que estaba en la terraza; las copas comenzaron a circular entre los dos personajes del balcón una tras otra hasta que sus lenguas no podían conjugar un verbo sin trabarse justo a la mitad.

Uno de ellos acarició la pierna de Rebeca por debajo de la mesa de cristal, ella no emitió una sola queja pues de antemano sabía que aquella ofensa no se volvería a repetir en su persona ni en la de nadie más. El lugar poco a poco fue quedando vacío y un mesero se acercó a la mesa al aire libre:

- Disculpen señores, el lugar cerrará en 10 minutos y el gerente me ha pedido que les avise para poder liquidar la cuenta- los dedos de Joel rozaron la manga del muchacho haciendo el ademán de bajar un poco la cabeza para susurrar una petición un tanto absurda.

Solo tráenos una botella de vino para el camino y la cuenta por favor – el mesero quiso hacerle saber que no se vendían las botellas de esa manera, pero en cuanto sintió en la bolsa derecha de su mandil algo que parecía ser un fajo de billetes le dijo al caballero que enseguida traería la cuenta, pero que la botella tendría que dárselas por la parte de atrás del bar. Un gesto de Joel le hizo retirarse mientras informaba a sus compañeros que la fiesta debía seguir en otro lado, Rebeca se levantó e igual le imitaron los hombres completamente ebrios.

Rebeca esperaba junto al auto a que Joel regresará de la trastienda del bar, una patrulla daba la segunda ronda y al acercase a la chica no vacilaban en dejar salir todo aquello que podía haberse calificado de halago en otros submundos de la ciudad, quizá ella podía darse la vuelta y jugar con ellos pero en esta noche tan especial no le convenía hacer un movimiento en falso pues su existencia estaba en las manos de Joel, como lo había estado por mas de 20 años, podría ser que ahora se arrepintiera de ser una buena samaritana y hoy sería una mujerona anciana, lamentaba no tener aún el valor para acabar con su vida.


Se fueron directo a casa con aquellos individuos que esperaban mas que una botella de vino al mirar sin disimulo el cuerpo de Rebeca, durante el trayecto no pararon de insinuarse e incluso preguntarle directamente de que manera le gustaría mantener una sesión sexual con ellos, nada les cerraba la boca pero la piedad, si es que de alguna manera podría llamarse, del reproductor de cd´s le hizo corto el viaje. Ella descendió del automóvil y corrió a la puerta, los demás le seguían con paso lento mientras la sonrisa de su compañero se retorcía en una mueca de desespero y triunfo; Rebeca quitó el tapete que cubría el piso lleno de símbolos desconocidos y a la voz de Joel los dos hombres se derrumbaron sobre estos mismos.

Los dos ebrios despertaron en una habitación iluminada por una vela que amenazaba con dejarlos a oscuras, se levantaron torpemente y cayeron a consecuencia de las ataduras que llevaban al cuello, el ruido de una puerta sobre ellos les hizo despertar de la borrachera que tenían encima, pues no sabían si estaban secuestrados o solo era una mala broma. Se miraron uno al otro y se preguntaron su estancia en ese lugar, atinaron al decir que habían conocido a una pareja con la cual salieron del espectáculo; la remembranza de los hechos fue interrumpida al ver que otra vez la puerta invadía con su rechinar el cuarto.

Una escasa luz del exterior les dio un panorama desalentador, las paredes estaban cubiertas de extrañas manchas, que pudieran ser una extraña forma de arte si querían ser optimistas sin embargo la ola de furia e incomprensión de su futuro los hizo estallar en vociferaciones callejeras al ver que la pareja bajaba con calma y en silencio hasta ellos.

Las palabras de profetas inhumanos salieron de aquel hombre delgado y sus ojos encendidos de luz infernal causó el rechinar de dientes en los presentes y el horror menguó sus mentes cuando de la nada una luz sepulcral iluminó el lugar completamente, dejando al descubierto los huesos de otros desdichados que encontraron su fin en aquel lugar. Sus lenguas quedaron mudas cuando un rostro envejecido y repugnante, sin definición de sexo alguno, salió de aquel portal de luz.

Los rostros de Rebeca y Joel no cambiaron su expresión seria y sin vida, estaban tan acostumbrados a este ritual, al ser que emanaba de ese portal de luz, las caras desfiguradas por el miedo de aquellos que eran las presas y con lo que les esperaba al continuar el proceso de alargar su vida. Pudiera pensarse que Rebeca sentía pena por ellos así como sintió pena por ella misma al recuperar su diario de estudiante y derramar lágrimas, pero la ironía más grande era que la pena por otros fue el anzuelo para su cambio, esa lástima que sintió al tener el cuerpo muerto de aquel niño que conocía desde que sus padres se mudaron a vivir al edificio de departamentos donde habitaba y que solo bastaba dar tres pasos para llegar a su puerta y ver su cara infante, el sentimiento compasivo le llevó a enfrentar lo que era hoy su modo de vida.

Al encontrase atados de los miembros inferiores y superiores así como del cuello los intentos de alejarse de la cara que estaba sostenida aparentemente por el aire eran fracasos, todo el efecto del alcohol ingerido se dispersó debido al terror que sentían en el corazón, sus labios incapaces de emitir sonido solo alcanzaban a gesticular muecas horrorizadas; los murmullos que provenían de la boca de ese hombre con el que compartieron el espectáculo hicieron que la piel se les enfriará no entendían nada pero conforme Joel seguía recitando, la cabeza tomaba la forma de los seres que las víctimas conocían, un acto cruel de despedida. Llegó el momento en que los susurros fueron silencio y en su lugar solo se podía escuchar la respiración agitada de los hombres, el rostro del umbral retornó a su forma original, al mismo tiempo la mujer que estuvo siempre en silencio y con la mirada fija en la cara de su compañero, sacó una mesita plegable, dos cuencos pequeños y un puñal que extendió delante del rostro flotante y se quedó ahí hasta que Joel se acercó y comenzó un nuevo procedimiento.

Abrió la palma de su mano con la punta del puñal, dejó caer una gotas de sangre oscura en uno de los recipientes, a continuación tomó la palma de Rebeca y repitió el movimiento; las palabras extrañas brotaron de nuevo, Rebeca ya no podía seguir mirándolo pues aquel momento requería sus mirada fijas en la cabeza, como un par de autómatas tomaron con los dedos una cantidad de líquido para dejar unas marcas en el rostro viejo para que este supiera a quien debía servir y a quien no. Al término de la fase se retiraron como si una bomba fuese a caer sobre ellos al tiempo que Joel entonaba un cántico, la cabeza se duplicó y los ojos que permanecieron cerrados se abrían dejando ver una luz violeta antinatural. Los hombres del teatro se movieron desesperados, queriendo romper sus ataduras en vano; sus ropas fueron arrancadas por manos invisibles dejando sus pechos al descubierto, las cabezas se acercaban con las fauces abiertas a las que les brotaban filosos dientes propios de bestias, ahora algo les desgarraba el cuerpo dejando al descubierto su órgano mas preciado. Desearían haber perdido el sentido pero desgraciadamente los sacrificados pudieron ver como cada cabeza se hundía en sus cajas torácicas devorando su corazón con tal ferocidad que los conjuradores se vieron en medio de una oleada de sangre que no solo los manchó, sino que alcanzó a los huesos más viejos que se encontraban en el cuarto, las paredes lucían un color carmesí mas profundo y vivo.

¿Cruel? ¿Me llamas cruel? ¿Crees que este rito lo inventé yo, que todo esto me agrada más que nada? – Dijo con un ligero tono de agresividad y sus manos tomaron con temblores el rostro de Rebeca. - ¿Por qué esta discusión esta frente a nosotros cada hora después de lograr prolongar nuestra vida? Respóndeme Rebeca.

Ella le temía sobremanera, pues sabía que eso era lo más agresivo y salvaje que podría ponerse en esos momentos. No podía responder de ninguna forma, entendía que no era forzada a seguir al lado de Joel y mucho menos seguir con aquel modo de vida que había adoptado por propia decisión hace veinte años. Quizá en este momento ya soportaba la mirada con luz renovada de ese sujeto...

Rebeca, ¿por qué sigues conmigo, lo sabes? – Dijo el hombre dejando en paz la cara de la mujer y se dio vuelta para sentarse en el sillón del estudio- Jamás respondes mis preguntas pero siempre osas juzgar el rito, mi regalo, el que compartí contigo por una debilidad de lo que me sobrevive de humanidad. Nada te obliga a permanecer a mi lado; sabes que puedes darte la libertad con solo decidirlo.

Los ojos de Joel se volvieron a posar en las facciones de la mujer, no necesitaba que ella diera algún argumento, la cobardía para realizar el acto de quitarse la vida la corroía y se dejaba ver, sentir e incluso podía olerse con estos momentos de tensión que surgieron varios meses después de conocerla durante aquella noche de incendio. Conocía la mente de aquella joven que imploraba por la vida de un niño que moría en sus brazos, presenció el momento de la exhalación que dio paso al silencio del corazón infante; una chica desamparada, cubierta de cenizas con un niño en brazos, que lloraba y gritaba en medio del humo en una calle desierta, cerca de donde él había celebrado un rito más para seguir vivo, la humanidad se agitó dentro de él, pero dudó en acercarse, no era como engatusar a un ser vil para ser parte de su larga existencia.

Un sentimiento le acercó a sus recuerdos de décadas pasadas, él mismo se miró en las rodillas de la chica, se reflejó en sus brazos y se vislumbró con horror en sus ojos lagrimosos cuya única luz provenía de las llamas, la noche carecía de luna; la fecha era 9 de noviembre de 1969.

La salida del sol sorprendió a Joel en meditación, poco descansó en aquel sillón. Aunque su vida cambió conforme cambiaban las décadas, su metabolismo avanzaba muy poco, casi como si su cuerpo estuviera muerto, el corazón ya no latía a ritmo, se movía ocasionalmente; la vejez, que hoy debería ser algunos huesos y polvo, no pasaba por él, su piel lucía igual que hace varios lustros cuando era un hombre de treinta y tres; las necesidades físicas como dormir y beber seguían activas, a veces extrañaba el sabor de un pastel de fruta, las golosinas que le daba su madre al ser un niño bien portado; pero él pensó durante meses en este modo vida antes de tomarlo ya no cabía lamentarse por el sentido del gusto, el tacto seguía presente torpe y el olfato; vaya desgraciado que lamenta el gusto cuando el olfato aún le mantenía con un pie dentro de los humanos.

Era extraño su modo de vida, un médico no podría haber descifrado la perfecta conservación de algunas de las funciones del cuerpo y el completo alto en otros órganos, moriría si examinara y viera que se conservaba su estómago solo como un adorno más. Sin embargo el agua era necesaria, los líquidos que eran absorbidos para mantener viva la carne; el frío no era un factor indispensable pero ayuda a la conservación por ello prefería los días nublados y de lluvias copiosas, salir durante el alba, caminar durante las noches. Nada les era impedido, si, incluso Rebeca formaba parte de su rutina.

Rebeca – musitó para sus adentros, qué era ella ahora, tal vez solo un instrumento, una compañía como pudiera serlo un gato. Caminó hasta la puerta del estudio, pero regresó al sillón como si algo se le olvidara, sacó el diario de la chica, caminó hasta las escaleras, titubeó al subirlas y espió a la que yacía dormida en medio de sábanas sucias.

Ella lloró hasta dormirse, como era su costumbre después de las peleas con él, ahora ya no le parecía tan inapropiado verla sucia mientras su rostro destilaba una paz pasajera. Joel sabía la razón por la cual esa mujer no lo abandonaba, necesitaba de él para sobrevivir solo era eso, necesidad; pero por qué no le daba las pautas para marcharse, había más de una salida...

Te necesito tonta – y se dio la vuelta para entrar en su habitación donde se dejó caer en la suavidad de su cama. La colcha dejó escapar el aroma de lavanda conservado por la falta de uso de esa habitación, el olfato de Joel disfrutó la esencia con toda su faz, sus ojos pedían cerrarse y fueron complacidos. El día transcurrió solo con los sonidos ocasionales que da el campo.

Alrededor de las cuatro de la tarde, el brazo izquierdo de Joel abrazó contra sí el libro de su compañera, se volvió boca arriba depositando en el pecho el objeto. Encendió la lámpara, las contraventanas fueron selladas para impedir que el sol invadiera la casa:

Es común que las gentes escriban en sus diarios Querido, como si este montón de hojas atadas representara más que eso, para mí solo sirve de recordatorio, no hay un verdadero afecto a este libro.
Siento una leve distancia entre las personas normales y yo; la otra tarde llegaron de visita unas primas. A pesar de que siento aprecio por ellas detesto sus cotidianas charlas y preguntas sobre su tema favorito, los novios claro está, yo no puedo decir mucho de esto, aún no tengo. Escuché los ideales que ellas deseaban para una vida adulta, prospectos iguales a los cuentos de princesas, se rieron de mí cuando yo les dije que no era lo que deseaba y por respuesta unísona recibí: ¡Estás loca, prima!
Con fingido interés preguntaron mi ideal, y solo atiné a nombrar al mito más atractivo de la literatura, un vampiro. Las risitas se convirtieron en carcajadas, corrí a encerrarme a mi cuarto y ahora estoy gastando tinta en hojas sobre un incidente que suele pasarme con ellas.

Rebeca
Sin fecha


She'll come, she'll go. She'll lay belief on you Skin sweet with musky odour The lady from another grinning soul - la voz de David Bowie le llegó desde la planta baja, quizá la sala o tal vez el estudio, la canción preferida de Rebeca resonó con mayor fuerza al bajar las escaleras, buscó el origen de esos sonidos que tenían la capacidad de hipnotizar a la chica, estos lo guiaron a una habitación en donde la puerta era solo un recuerdo y contempló a Rebeca recostada en el piso junto a una ventana que permitía el paso de la luz de la tarde agonizante e iluminaba parcialmente las figuras de ella y de Joel:

She will be your living end She will be your living end - repetía la chica al tiempo que la voz del cantante se desvanecía con esas notas. A pesar de notar la presencia de Joel se quedó inmóvil como si no estuviese, pero algo se comenzaba a formar en su interior, se sentía nerviosa y si su rostro lo hubiera permitido este se habría puesto rojo para delatar su vergüenza al ser sorprendida así.

¿Cuánto llevas ahí? – Preguntó calmada

No mucho realmente, solo el tiempo para escuchar como terminaba la pieza – Jaló una silla y se sentó como si fuera convidado a quedarse. - ¿Dormiste bien?
Poco, me sentí cansada de estar en cama y opté por escuchar algo. –
Rebeca seguía en su posición mientras el reproductor cambiaba la canción, la voz del camaleón amenizó el lugar con el ritmo tranquilo de Thursday's Child:

All of my life I've tried so hard
Doing my best with what I had
Nothing much happened all the same ...

Vaya combinaciones puede hacer la tecnología, tendrías que haberte levantado a cambiar el disco para poder escuchar esta selección de canciones, pero hoy solo decides que mezclas escuchar. –
Miró al reproductor un instante y bajó la mirada al rostro cuyos ojos se hallaban clavados al techo como si algo único estuviese ahí y pudiese verlo solo ella. – ¿Rebeca?

Mande. -
Pausa- Supongo que ya nada es tan nuevo para ti como antes, ¿No?

Joel ahora tenía la cabeza en la misma posición que ella, buscando en un principio y contemplando algo que solo sus ojos pudieran ver. – Quizá ya todo es tan repetitivo que no hay nada que sorprenda. Todo cambia para ser más eficiente y hacer de los seres humanos simples carnes holgazanas que dependen de un botón para reír o llorar. Ya nada tiene la capacidad de activar esas mentes, nada que las impulse a saber cómo y por qué funcionan las cosas más simples de su entorno. Pronto se podrá redactar un libro con solo pensarlo.

Continuará

jueves, julio 29, 2004

Invitación al suicidio...

Ven a explorar los recovecos
de esta mente insana,
levanta polvo de sueños rotos
al borde de mi lápida...

Nada dejas en secos terrenos
que falsamente añora
esa alma podrida en mis manos,
corta un poco de vida...

Cada noche de relámpagos
rompe la morada,
toma puños de vidrios toscos,
intruce la helada...

La visión recorre los muros;
salen a ver alimañas
los restos de mil espectáculos
que al fin culminan...

Recuesta los fríos miembros
en mi carne profana,
abraza estos forzados versos
en tu epitafio suicida.
Natasha

domingo, julio 25, 2004

El elemento erótico y el vampirismo

El tema a primera instancia no se me ocurrió a mí, de hecho vi el tema en la comunidad de msn Vampiro_Talamasca. Tras leer las opiniones de los participantes y adjuntar la propia que expongo más abajo, el tema me revoloteo en la cabeza por un rato más.

Sin ser una especialista en literatura ni en ninguna otra rama, me atrevo a sacar mis propias conclusiones sobre los elementos Vampirismo y Erotismo.

A pesar de que de se ha generalizado una relación constante entre el vampirismo y el erotismo, vemos que en muchos relatos que llevan al vampiro como personaje poco o nada tiene que ver con el ambiente erótico-doloroso:

"Solo un débil llamamiento los hizo acudir a la cuna. El pequeño gemía y gemía, debatiéndose bajo la opresión de algo que parecía pesar sobre su boca, impidiéndole gritar." Fragmento de Un vampiro de Luigi Capuana.

Al igual que en El Horla de Maupassant, el elemento erótico no se presenta, sin embargo a través de la historia comprobamos que ese "espíritu" que bebe agua y mueve objetos es un vampiro.

La tendencia a la muerte seductora nubla el campo para referir a el vampiro como un portador de la mortandad, un ser que en las leyendas de la vieja Europa que causaba el miedo más profundo a los habitantes de los pueblos, así como en los Asia o en América lo provocaban sus representantes.

La erotización de la imagen vampírica sobreviene, a mi entender, quizá del poema de Goethe, La Novia de Corinto, pasando por diversos tratamientos con relatos como Deja a los muertos en paz de Raupach, pasando a la desventura del clérigo por Clarimonda en Los amores de una muerta de Gautier.

Erróneamente se ha atribuido la actual imagen del No-muerto a la novela de Bram Stoker, cómo si ésta fuere el primer contacto que tenemos con el mito.

El cine ha hecho lo propio, llevando a las masas, fantasiosas escenas de damas de cuello blanco que sucumben ante un ser siempre descrito y aparentado por un hombre de hermosas y particulares facciones. El rol de las vampiros es secundario, solo meras imágenes de adorno para una historia, toma protagónico depués con las adaptaciones de Carmilla de Sheridan Le Fanu, adoptando la No-muerta un rol de objeto sexual y seducción mortal.

Pero regresando al mito original, podemos darnos cuenta de que el trabajo de los escritores ha camuflajeado bien la verdadera identidad del sujeto que hoy es emblema de movimientos y juegos. Ya no tememos que Civatateo venga a provocar la muerte de nuestros niños, ni en Grecia se teme que las Lamias acechen en los solitarios caminos.

A final de cuentas hay perspectivas para observar y preferir, a pesar de que el erotismo es un factor desligable en el vampirismo. Esta es solo mi humilde opinión...

Natasha

PD. Esto lo dejé en www.gentebuho.com hace tiempo

miércoles, marzo 24, 2004

Me sueñas al ver la imagen
impresa en esa pantalla
donde por ese instante
se vuelve uno el poema

de esta triste moza
de malaventuranzas seno
y abrigo, para ti caido
en redes de tarántula.

Son mis letras, miel
y mis versos atrapan
esas alas con la mirada
carnívora de sueños

sin gozo, espera más,
dejate llevar y destrozaré
vil y colérica esas ampollas
a tu espalda, te guardaré

en trozos para extender
el éxtasis del duelo
y la partida a aquel
destino llamado poeta.

Natasha

domingo, marzo 21, 2004

Desde la nube púrpura al final del sueño donde las bestias dentadas con marfil acechan a través del umbral, vislumbras terrores del mundo antes del hombre erecto, caen sobre tí los ojos y las masas resbalosas. No es un sueño eres uno de ellos, uno de los oprimidos, usurpador de cuerpos de carne y sangre, de estelas y universos, de dioses del mar dormidos y antaños murciélagos descarnados.

Natasha
Esa noche me diste la espalda para tomar un gran trago de bebida fermentada. Una centella atravesó mis ojos y vislumbré en la fantasía, pesadillas de seres enfermos.

Vi tu cabeza inclina y la boca negra en la base de tu nuca nació ebria... lo siguiente fueron palabras selladas a tinta en un papel cualquiera, objeto de fetiche temporal para elevar el clímax de noches y terrores mundanos, envolviendo mis sábanas con sudor onírico y hambruna de hartazgo.

Natasha

viernes, marzo 19, 2004

La gente actua sin pensar que poco me importa su vida sentimental, como a ellos poco les interesa la mía. son solo espectros proselitistas que se sumergen en cargos para desquitar su impotencia en quienes les respetan.

Sin embargo, cada puya la cobraré con mil más, haré que el miedo a mi sombra nazca en su ser, serán desperdigados por la tierra del insomnio, temiendo mi rostro espectral al doblar la esquina del próximo sueño.

Natasha